Mi segunda casa

Como siempre he vivido en El Hatillo, todo me ha parecido que queda lejos. Esta montañita es agradable, fresca (no siempre), verde y muy amable, pero para poder salir tengo que atravesar La Boyera, La Trinidad, el túnel, Prados del Este y de ahí para abajo hay que seguir andando, dependiendo de para dónde vaya.

La buena noticia es que El Pueblo de El Hatillo nunca me ha dejado mal. Tiene panaderías, farmacias, un centro comercial con feria y cine. Tortas criollas, fresas con crema, empanadas, jugos naturales, una plaza, galerías, restaurantes y bares de todas las clases. Hay de todo.

Últimamente por acá la movida ha sido interesante. Sigan @ViveElHatillo y @destinoelhatillo y siempre estarán al tanto de los eventos que se organizan para mantener viva la cultura, el arte, la gastronomía y la felicidad.

Hay quienes ven El Hatillo como una especie de Colonia Tovar. Piensan en neblina, en frío y en chocolate caliente. Para mí ha sido mi hogar desde que tengo memoria… Y me encanta.

 En esta oportunidad no quiero contarles del pueblo (les prometo que eso vendrá después), sino de un lugar en especial. Mi favorito. Queda en la Calle Santa Rosalía, con Calle Sucre. Es la casa amarilla con marrón que hace esquina. Se llama Vintage Estéreo y es lo máximo.

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Cuando lleguen se van a encontrar con varios ambientes. Mesas que se dejan refrescar por el delicioso clima del pueblo, una barra de madera rústica donde hacen las mejores Caipiroskas de Caracas y un espacio más íntimo que ellos llaman Speakeasy, en honor a aquellos bares que se crearon a escondidas, durante la época de la prohibición de los Estados Unidos.

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Si van a comer con la familia, las recomiendo las mesas. Ahí pueden pedir unas pizzas deliciosas hechas en horno de leña, la famosa hamburguesa Vintage y otra gran variedad de platos creados por Jesús “Frodo” Mata y David Inaty, quienes son los dueños y grandes amigos.

Si quieren tomarse unos tragos interesantes siéntense en la barra y preguntan por el mojito de tomate de árbol o por el de cocuy con papelón. Tengan cuidado, que estas son palabras mayores

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foto-5Y si quieren escuchar buena música, picar y compartir con amigos, tienen que pasar al Speakeasy. Ahí se van a encontrar con otro mundo. Prueben las cervezas artesanales y pidan la tortilla tipo española con chistorras o las manitas de pulpo. O, si son un grupito más grande, pidan La Tabla Vintage, que trae un montón de cositas, entre esas las chimichangas hechas con una carne de cerdo que ponen a cocinar por varias horas para que quede tiernita.

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Cuando lleguen se sentirán como yo, en casa. Vero, David y Frodo (los dueños) son lo máximo. Los muchachos que atienden son súper simpáticos y muy amables. Los chicos de la barra te sacarán una carcajada si los oyes hablando y si pasas para el Speakeasy puedes saludar a la cocina desde una pequeña ventana, por donde se escapan los aromas más sorprendentes.

foto-7Últimamente están haciendo pequeños toques en vivo. Son bellísimos porque son muy íntimos y se encargan de amenizar la noche con talentos de distintos géneros musicales. Sigan sus redes @VintageEstereo (en Facebook, Twitter e Instagram) y así sabrán qué nos tendrán preparado cada semana. Como ya les dije arriba, mi cóctel es la Caipiroska. Mi entrada es el ceviche Vintage. Mi pizza es la de rúcula y tomates confitados por ellos mismos. Pero si quieren pedir otra cosa, no se van a equivocar. Todo es divino.

Sigan también a @gabrielmesaart en Instagram. Él fue el artista a cargo de los murales. Van a pasar un rato largo viendo los detalles de las ilustraciones y las palabras escritas en la barra. También van a pasar horas tratando de adivinar quiénes son los personajes de las fotos en blanco y negro que se encuentran guindadas en las paredes. Una pista: son todos héroes de la música o de la cocina. Y no van a dejar pasar por alto la colección de objetos vintage que están ubicados en cada esquina: un reel, una máquina de escribir, varios tornamesas (uno de ellos con casetera incorporada), cámaras y bueno, mejor ya no les sigo contando.

Vayan. Vayan a pasarla bien. Y si voltean para un lado o para el otro, seguro me verán por ahí, porque ese lugar se ha convertido en mi segunda casa.

Esta entrada esta marcada en Caracas.
@paularussap