Mamá trabaja en casa

Cuando quedé embarazada de mi hija Alana pensé que con una bebé en camino la mejor alternativa profesional para mí era aquella que pudiese desempeñar desde casa a la par de su cuidado. Así, decidí trabajar como periodista freelance, escribiendo desde mi hogar y a mi ritmo sobre diferentes temas. Posteriormente creé @agobiosdemadre una cuenta en Twitter desde donde compartía mis vivencias como madre y al ver la gran receptividad que tuvo decidí dedicarme a crear contenido, propio y para terceros, sobre maternidad y crianza.

Cuatro años después, puedo decir que no me arrepiento, que mi emprendimiento me ha permitido ser productiva y me ha dado cierta independencia económica. Sin embargo, ser mamá de niños pequeños (además de mi hija tengo un bebé de ocho meses) y trabajar desde casa tiene sus retos particulares. Aquí comparto algunos de los que he aprendido en el camino:

* Trabajar desde casa no significa que puedas hacer “todo” a la vez. Erróneamente tenemos la idea de que cuando ejercemos algún oficio o emprendimiento desde nuestro hogar lo hacemos a la par del cuidado de los hijos. Y lo cierto es que la mayoría de las veces o atendemos a nuestros pequeños o trabajamos. Así lo que suele suceder es que esperamos a la hora de la siesta o que sea de noche para ponernos “manos a la obra”. Y si bien esto es, sin duda alguna, una alternativa, no nos permite avanzar todo lo que quisiéramos. Una opción, si está dentro de nuestras posibilidades, es buscar quien nos ayude en casa con los niños.

* Habilitar un espacio determinado de la casa que sirva para tal fin. Esto no siempre es posible desde el punto de vista logístico, pues con frecuencia los espacios son reducidos, pero otras veces aunque tengamos un pequeño escritorio en algún rincón, éste termina cubierto de libros, “peroles viejos” o “ropa por doblar”. Un espacio agradable y funcional nos ayudará “a centrarnos” y a entender que cuando estemos allí será únicamente para trabajar.

* Hablar con las “expertas”. Nadie puede entender mejor nuestra situación que alguien que ya la haya vivido (o esté viviendo). Si tenemos amigas que son mamás emprendedoras, es el momento de interrogarlas: “¿Cómo lo hacen? ¿Tienen ayuda? ¿Cuál ha sido el reto más grande al que han debido enfrentarse?” Sus opiniones serán sin duda una guía.

* Organizar el tipo de trabajo de acuerdo a las necesidades de los niños y la hora del día. Por ejemplo, yo intento contestar correos electrónicos o llamadas cortas cuando estoy en el parque, en la casa con ellos o en alguna espera. Las actividades que requieren de gran concentración las dejo para cuando tengo ayuda para la noche cuando ambos están dormidos.

* “Pedir” ayuda o delegar. La ayuda aplica igual con los niños y el cuidado de la casa o incluso para nuestro emprendimiento. Trabajar desde casa no significa que debamos hacer “todo” nosotras mismas. De hecho, los aliados son grandes herramientas cuando estamos iniciando una empresa y nuestros recursos son limitados.

* Explicarle y mostrarle al niño que mamá trabaja desde casa y que su espacio debe respetarse. Por supuesto que esto no es un aprendizaje que se logra de un día para el otro pero es importante recordárselo intermitentemente para que se familiarice con la idea. La receptividad del pequeño también dependerá de acuerdo a su edad. Cuando Alana tenía dos años o menos no lo entendía y mi estrategia era “hacerla parte de la experiencia”. Así ella buscaba su “computadora” y se sentaba en su mesita a jugar y colorear mientras a mi me daba tiempo de adelantar pendientes.

De ayuda

Las mamás emprendedoras tenemos suerte de vivir en una época en la que “todo”, o prácticamente todo, se puede resolver a través de un teléfono inteligente. Yo por ejemplo, suelo adelantar trabajo mientras espero a Alana en sus clases de natación o arte. La tecnología es, indudablemente, un gran apoyo pues nos permite trabajar desde cualquier lugar.

 

 

 

@agobiosdemadre