Cuando lo que quieres es picar

A veces, cuando se pasa la hora de almorzar, cuando hace calor y te provoca tomarte algo rico, cuando lo que quieres es conversar y pasar un rato lindo, Caracas te pone en bandejita de plata un plan.

En Los Samanes, específicamente en la Avenido 1, en el Centro Comercial Colinas de los Samanes hay un lugar… Bueno, hay varios lugares, porque aparte de un Spa Manos y una farmacia, lo que vas a encontrar ahí son varios lugares para comer pastas o pizzas, hamburguesas o ensaladas, sushi y fondue; pero hay un lugar para que vayas a tomarte unos coctelitos deliciosos y para que piques, mientras disfrutas de la brisa y de la vista.

El lugar se llama Depicar (@depicarccs en Instagram), así que es imposible que te equivoques. Lo primero que nos gustó a mi hermana, Raúl y a mí fue la decoración. Mesas de madera, sillas de madera, floreros grandísimos de color morado con hojas de palma, pizarras escritas a mano con tizas de colores. Ya nos empezamos a sentir como en la casa de alguien.

Nos atendieron con mucha amabilidad y nos recomendaron los mojitos. Los hay tradicionales, de fresa, de mora y de coco-piña. ¡Bingo! Dos mojitos de coco-piña y una cerveza.

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Los mojitos estaban deliciosos. Tenía tiempo que no me tomaba un cóctel así. Full hielo, el toque de dulce perfecto, los pedacitos de piña. Si vas, por favor pídelo.

Después del primer mojito y ya pidiendo el segundo, nos pusimos a leer el menú. Este es el único problema con el que se van a conseguir: no van a saber qué pedir.

La mayoría de los platos son para compartir, o mejor dicho para picar, pero hay platos individuales también como las hamburguesas, sándwiches y perros calientes (que a juzgar por cómo están descritos en la carta, deben ser increíbles).

Nosotros queríamos picar, pero quedamos con el pendiente de ir a sentarnos a pedir algo de eso, para una próxima oportunidad.

Eso siempre me pasa. Me pasa que vamos a un sitio y siempre quedo con ganas de volver a pedir las otras cosas que se me quedaron pendientes, pero seamos honestos, es mejor ir a otros lugares y seguir conociendo ¿verdad? En todo caso, creo que voy a empezar a hacer una lista de los lugares a los que debemos volver.

Volviendo al cuento, el menú es ciertamente una locura de lo delicioso que se ve todo. Después de como una media hora decidiendo, nos fuimos por:

El Ceviche Ccs, que tenía la siguiente descripción:

“Lonjas de pescado blanco, cocinadas al momento en parchita y limón, con topping de ajonjolí tostado, acompañado de puré de auyama y guacamole”.

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La presentación es espectacular y para mi sorpresa, vino con unos chips súper crujientes de batata, que van perfectos con el ceviche, porque tiene ese dulzón que contrasta con la acidez del famoso plato peruano.

Pedimos también el Bucket Depicar:

“Piezas de pollo crispy, alitas en BBQ y costillas BBQ, en cama de papas fritas, acompañados de salsa tártara y BBQ”.

También la presentación es un espectáculo, porque te lo traen servido en una cacerola con tapa y el mesonero se encarga de volcarlo todo en el plato, dejando caer así las alitas y las costillas, seguidas por el pollo doradito y de último las papas fritas rústicas y con la concha.

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Y, por supuesto, pedí una ración de papas fritas, porque muchas papas nunca son suficientes papas.

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Estaban deliciosas y crujientes.

Si este cuento y estas fotos no son suficiente, date una vueltica por allá con tus amigos o tu familia y vean qué les provoca. Hay ensaladas, lumpias de aguacate, carpaccio de sable y de res, bruschettas, dips, platos de degustación con varias cositas para que pruebes de todo un poco y hasta platos para que los niños también vayan.

El sitio es abierto pero acogedor, el ambiente es agradable y con buena música (que eso siempre para nosotros es como un punto extra), la atención es muy buena y la chef Laura se destaca enviando platos muy coloridos, presentados de una forma bella y original, y se fajará para que cuando los pruebes, entiendas que ese lugar es probable que se convierta en uno de tus sitios a frecuentar. Y es que siempre hace falta un plan así, donde el concepto está muy claro y lo ejecuten a la perfección.

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Caracas tiene eso. Caracas tiene lugares donde no tienes que sentarte a pedir un plato y pagar la cuenta. Caracas cuenta con sitios como Depicar, donde puedes tomarte un mojito (o varios mojitos), picar algo y conversar.

Y es que en Caracas cómo hace falta conversar.

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@paularussap