Los primeros sabores, los de mamá

Resumen: A lo largo de la historia, la capacidad de cada individuo por reconocer y desarrollar el gusto por ciertos alimentos siempre ha sido un misterio. Hoy la ciencia nos revela que este proceso comienza durante la vida intrauterina, así que tus primeros sabores son los que prueba mamá durante la gestación.

¿Cuántas veces ha escuchado decir que los niños no son capaces de distinguir sabores y por eso la comida de bebé es tan insípida? Yo lo he escucha más de una vez y eso siempre me ha parecido poco real, pues haciendo honor a la verdad, cada niño es un mundo diferente, con gustos absolutamente diferentes a incluso sus hermanos… y si no, que lo diga alguna mamá de más de dos, que seguro pasa horas tratando de entender cómo es que a uno de sus hijos le encanta comer de todo y el otro es extremadamente selectivo!

Un interesante estudio publicado por la Universidad de Monell en Filadelfia Estados Unidos, descubrió que los bebes en vida intrauterina son capaces de distinguir entre los sabores básicos (dulce, salado, agrio, amargo y umami). La dra. Julie Menella y su equipo encontraron que entre las semanas 15 y 16 de gestación, los fetos mostraron su apreciación por lo dulce al tragar más líquido amniótico cuando tenia este sabor, y menos cuando tenía sabor amargo. Asimismo, encontraron que las inclinaciones para los gustos salado y umami son también innatas.

La mayoría de nuestras preferencias alimenticias, sin embargo, son aprendidas, y un creciente cuerpo de investigación muestra que este aprendizaje también comienza antes del nacimiento.

Se calcula que a las 21 semanas, los fetos pueden discernir los sabores completos usando sus sentidos de olor y sabor (sorprendentemente, un estudio reciente tambieñn descubrió que los humanos podemos distinguir un trillón de olores diferentes y el olor es el sentido dominante en la percepción del sabor).

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El líquido amniótico es un complejo ‘primer alimento’ que contiene sustancias químicas que tienen gustos y olores”.  Resalta Menella.

Desarrollar la conciencia del sabor cinco meses antes de que la mayoría de los bebés comiencen a ingerir sus calorías tiene sentido, porque cuando se trata de saborear, la familiaridad genera cariño. Usted puede entrenarse para disfrutar de la mayoría de los alimentos a través de la exposición repetida – y cuanto más joven es, más fácil es moldear los caminos neurales. Por lo tanto, si un feto se acostumbra a degustar los vegetales en el útero, después del destete del bebé a los alimentos nutritivos le serán familiares y muy posiblemente tenga preferencias por ellos.

Esto puede cambiar rápidamente, pues en la medida que somos expuestos a nuevos sabores, especialmente aquellos que nos recuerdan a los primeros sabores (especialmente los dulces) tendemos a dar preferencia a estos y como comer es un acto social, ver lo que comen otros condiciona nuestra respuesta a ciertos alimentos.

Otro experimento de Mennella involucró a un grupo de madres bebiendo 300 ml de jugo de zanahoria cuatro días a la semana durante tres semanas durante el último trimestre de embarazo, un segundo grupo haciendo lo mismo durante los dos primeros meses de lactancia y un grupo de control dando jugo de zanahoria a libre demanda. Los bebés que probaron altas concentraciones de zanahoria en el útero y en la leche materna pasaron a comer felizmente más zanahoria durante el destete.

Según Peter Hepper, director del Centro de Investigación Fetal en la Universidad de Queen en Belfast: “los fetos expuestos al ajo en el útero son más propensos a preferir el ajo en la vida posterior, de hecho los estudios se presentan hasta los ocho años al menos”

Esto lo explica todo… o al menos casi todo! Los bebes generalmente comen lo que come mamá y prefieren lo que ella come, si a eso le sumamos que tienden a ser neofóbicos (temor o fobia a probar cosas nuevas) tenemos la formula completa…

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Ahora fíjese en esto: Un trabajo de investigación publicado el año pasado trató de entender la mecánica de por qué los bebés cuyas madres comían mucha “comida chatarra” mientras estaban embarazadas pasaron a tener una mayor preferencia por este tipo de comidas. La comida chatarra, en este estudio, se definió como aquella altamente palatable, densa en energía y pobre en nutrientes. Es probable que a los niños les guste el sabor de este alimento, incluso si no es familiar porque apela a nuestras predilecciones innatas.

Pero lo que los investigadores de la Universidad de Adelaide en Australia encontraron fue que después de la exposición a la comida chatarra en el útero, y a través de la leche materna, las vías de recompensa del cerebro se desensibilizan – de la misma manera que los drogadictos necesitan dosis cada vez mayores de drogas para obtener el placer deseado.  Aún cuando el estudio fue realizado con ratones de laboratorio, estos interesantes hallazgos han desarrollado toda una nueva línea de investigación que espero pronto podamos conocer con más detalles.

Tranquila, no todo está perdido. Si ahora se sientes un poco culpable por comer algunos productos poco saludables durante el embarazo, ten en cuenta que hay un montón de otros factores que modelan el gusto de un niño. Recuerda que amistades, publicidad y otros factores externos pueden influir en sus deseos por probar cosas nuevas.

Los científicos pueden haber estudiado los efectos del aprendizaje del sabor fetal en la primera infancia, pero como señala Alison Ventura, profesora asistente en ciencias de la nutrición en la Universidad Drexel de Filadelfia, “no hemos estudiado los detonantes de preferencias en la adolescencia y en la edad adulta”. ¿Cuánto tiempo dura el efecto de los gustos desarrollados en el vientre? ¿Cuáles son los otros factores posibles que podrían mediar el efecto en el tiempo? Estas preguntas aun están por ser respondidas, y seguramente su estudio es bastante complejo.

¿Has visto alguna correlación entre lo que comiste durante el embarazo y los gustos de tus hijos? ¿O el tuyo es la excepción a la regla?

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@cocinasegura