Fresh Fish: La Nueva Tradición De Las Hamburguesas

Todos hemos oído, visto o visitado Fresh Fish.

Entrar es la cosa más maravillosa del mundo. Pescados, galletas, salsas, fiambres, quesos, tortas, especias. Un olor al más delicioso sushi. Es alucinante.

A pesar de que tengo uno muy cerca y de que TODO el mundo me había recomendado las hamburguesas, jamás había ido a probarlas.

Confesión: para alguien que no come carne como yo, a veces es difícil ir a un lugar nuevo de hamburguesas, porque entro con las expectativas muy altas y termino con el globito espichado porque en el menú no hay nada para mí, o por lo menos nada innovador.

Ese miedo me había rondado la cabeza, hasta que decidí ir por el bien de este espacio (y por el bien de mis amigos que ya estaban un poco cansados de decirme que fuera).

Primero hice lo más importante: reunir a mis dos fieles acompañantes. Esta vez serían Fer (mi hermana) y Bebo (obvio), porque no hay amantes más apasionados y entusiastas de las hamburguesas que ellos.

Para cambiar de escenario, no fuimos al Fresh Fish de Paseo El Hatillo, sino al de Altamira.

Al entrar, sentí el olor a pescado fresco, las risas de los comensales, el brillo de todo lo que ahí ofrecen. Era domingo a eso de las cuatro de la tarde y se notaba un espíritu navideño inigualable. Ese que es alegre y “bonchoso”. Todas las mesas estaban ocupadas y tuvimos que esperar para sentarnos.

En este tipo de casos, no me importa esperar. Mucho menos cuando estás rodeado de cientos de cosas para ver y de cientos de cosas que quieres comprar.

De pronto, una mesa se desocupó. BINGO. Nos sentamos y recibimos la noticia de que la cocina cerraría pronto, entonces tomamos nuestros menús de hamburguesas para elegir rápido lo que íbamos a pedir, mientras nos servían unas Aldarras heladas.

Cuando empecé a pasar las páginas sentí el primer flechazo: hamburguesa de pollo, de pescado, de QUINOA. No lo podía creer. Era como si por fin alguien hubiera entendido que a las personas como yo también nos gustan las hamburguesas.

Inmediatamente comencé a desarrollar una crisis de identidad severa, porque no sabía qué hacer. Vi que se podía pedir un trío de mini hamburguesas de sabores distintos, pero estaba convencida de que solo serían de las de carne, porque así había estado diseñado el mundo en el que yo vivía, hasta que leí claramente un texto que decía “pide tus tres sabores favoritos”. Qué felicidad “el mundo cambió, pensé” y me reí.

Por el otro lado, estaban los muchachos en su elemento. Decididos a pedir sus tríos de mini hamburguesas también, pero indecisos. Se consultaban, se preguntaban, pasaban las páginas del menú y las devolvían. Para ellos no fue fácil, pero lo lograron y lo lograron bien.

Acá les muestro lo que pedimos:

FER

Jim Smith: cebolla crujiente, espárragos, tocineta, salsa bernesa y carne de res.

Merrit: rúgula, queso de cabra trufado, cebolla cristalizada, tomate horneado y carne de res.

Bayliss: salsa de mostaza dijon, mermelada de tocineta, queso provolone, pastrami, pimentón asado y carne de res.

1

Ella estaba como en el cielo.

BEBO

Fresh Fish: yogurt secreto + eneldo, rúgula, berro tempura, tomate confitado y pescado del día.

Gamefisherman: chutney de piña, calabacín tempura, sauerkraut y carne de cochino y morcilla.

Bayliss: salsa de mostaza dijon, mermelada de tocineta, queso provolone, pastrami, pimentón asado y carne de res.

2

Él no hablaba.

YO

Fresh Fish: yogurt secreto + eneldo, rúgula, berro tempura, tomate confitado y pescado del día.

Garlington: acelga, salsa relish, queso provolone y suprema de pollo marinada.

Spencer: queso de cabra tempura, tomate confitado, salsa de albahaca y hamburguesa de quinoa.

3

Yo no cabía en la silla de la emoción.

Cuando llegaron no podía creerlo. No sabía qué hacer. No entendía nada. Es que mira qué cosa tan preciosa esta.

Esta es la Spencer (y mi favorita).

4

Esta la Fresh Fish (deliciosa y un avance para mí, que sigo en este largo camino de aprender a comer pescado y frutos del mar).

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Y esta la Garlington (que a pesar de ser la más “safe”, me sorprendió porque no sabe a ninguna hamburguesa de pollo que yo haya probado en el pasado).

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Las hamburguesas vienen acompañadas con papas fritas trufadas. Y es que hamburguesa sin papas no es hamburguesa.

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Son tan divinas como se ven en la foto y lo más importante: son MUCHAS. Que ese es mi nuevo criterio para evaluar las papas fritas.

Te estarás preguntando cómo hicimos para comernos todo eso y tendrías razón. Yo todavía no lo sé y creo que no volvería a hacerlo porque es como una grosería, pero lo que me gustó es que pude probar todas las que me llamaban la atención.

La buena noticia es que también puedes pedir dos y hasta una mini hamburguesa. O elegir la que te gusta y pedirla en su tamaño grande.

Era muy importante el postre. En Fresh Fish hay de todo. Yo me fui por una galletota de Cacao Al Cubo, que no me comí enseguida, porque era imposible. Me la llevé a la casa y fue mi desayuno del día siguiente.

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Me encanta cuando las cosas son así. Sin pichirrear nada. Y no me refiero solo a la galleta que viene con trozos gigantes de chocolate oscuro, chocolate blanco y merey, sino también a las hamburguesas.

Nos fuimos alegres, complacidos, satisfechos. Nuestras expectativas fueron superadas y no podíamos creerlo. Nos fuimos a la casa y en el camino solo hablábamos de lo delicioso que habíamos comido. Han pasado varios días ya y seguimos hablando de las hamburguesas de Fresh Fish.

Entendimos que ahora somos como una cofradía. Entendimos que somos felices comiendo hamburguesas juntos. Y entendimos que ese día se creó entre nosotros una nueva tradición, una que nos regalaremos siempre, pero que comenzó en diciembre, como si hubiera sido el primer regalo que recibimos de Navidad.

Lo mejor de todo es que es una tradición que nació aquí. Por eso te quiero tanto, Caracas. Feliz Navidad.

Esta entrada esta marcada en Caracas.
@paularussap