Caracas Soda Stereo y Cerati

Cada cierto tiempo me meto en portales como ticketmundo.com a ver a qué podemos ir. Tuve suerte, me encontré con un tributo llamado “Soda Stereo Cerati Infinito”, en el BOD.  Compré las entradas sin pensarlo, primero porque obvio que teníamos que ir y segundo porque estaban MUY bien de precio (tan bien, que creo que era poco).

Faltaba todavía mucho tiempo. Compré las entradas con bastante antelación y cuando solo habían abierto una función (el final terminaron siendo tres ese mismo fin de semana). Desde ese momento comenzó la cuenta regresiva. Yo soy un poco-bastante emocionada para estas cosas. Y este caso era bastante especial.

Como yo me la paso viendo Instagram y sigo cuanta cuenta de eventos gastronómicos se organizan en la ciudad, me di cuenta de que ese mismo fin de semana iba a estar la Expo Gastronomía en la Plaza Francia de Altamira. BINGO.

El concierto era las cinco de la tarde, por lo que salimos temprano de casa para comer en la Plaza e irnos hasta el BOD, tranquilamente.

Julio, un gran amigo que vive en Los Palos Grandes ya estaba al tanto de una nueva propuesta llamada Sha Juanma (@shajuanma) que estaría en la @expogastronomia. Nos dijo algo así como “son pepitos gratinados” y lo único que pensé fue “dioses del pepito, permite que haya una opción que sea de pollo”.

Quedamos en encontrarnos con Julio en la plaza. Mientras él llegaba, bebo y yo dimos una vuelta de reconocimiento. Pasamos por el puestico de Sha Juanma y brinqué de la emoción al ver que sí habían pepitos de pollo. Subimos, bajamos, cruzamos. Es impresionante la cantidad de emprendimientos de comida deliciosa que hay en Caracas: hamburguesas, pizzas, panquecas, helados, cachapas, parrillas, sándwiches, panes, tortas, galletas. En verdad cuesta full decidir… O bueno, hay gente a la que le cuesta decidir. A mí me dicen “gratinado” y ya no hace falta pensar más.

Finalmente bebo se decidió por una parrillita sencilla. Julio llegó a tiempo para pedir su pepito conmigo. Él también estaba decidido a que eso sería lo que pediría.

El asunto es así, el menú consta de tres opciones:

  • Pepito de pollo.
  • Pepito mixto (carne y pollo).
  • Pepito de lomito con vegetales.

Tienen opciones de panes:

  1. De hierbas.
  2. De curry.
  3. Tradicional.

Y tienen medidas de los panes:

  • 15 centímetros.
  • 25 centímetros.
  • 50 centímetros.

Otras medidas que no recuerdo.

1 metro. Sí, un metro de pepito.

Yo pedí mi pepito de 15 centímetros, de pollo, en pan de curry. Mientras esperaba a que estuviera listo mi pedido, se me abrían los ojos viendo cómo salían y salían los deliciosos sándwiches, cubiertos de queso derretido y dorado. Me emocionaba cada vez que alguien iba a buscar su pepito de un metro. Me reía al escuchar un grito o canto que tienen los muchachos del staff, cuando entregan esa barbaridad. Era algo así como:

Equipo, pepito de un metrooooooooooooooooo.

Pepito de un metro saliendooooooooooooooooo.

Y ¿qué les deseamoooooooooooooooooooooooos?

Buen provechooooooooooooooooooooooooooo.”

Por fin fue mi turno.

1

No creo que haga falta decir demasiado, excepto: UUUUUFF.

Como era de 15, era pequeño pero perfecto (ya te voy a contar por qué).

Míralo desde arriba.

2

Sí, ya sé. Tienes hambre. Yo también.

Volviendo al cuento, desde que me inscribí en el gimnasio (ah sí, me inscribí en un gimnasio y ya tengo mes y medio yendo todos los días) estoy haciendo algo muy divertido. Durante toda la semana como sano. Muchos vegetales, frutas, avena. Y el fin de semana me doy mis gustos.

Básicamente concentro todas mis energías en que llegue el sábado y no para descansar, sino para salir a comer. Y sobre todo, para comer postre. De ahí que pedí el pepito más chiquito, porque estaba buscando un postre que funcionara como el trofeo por haber entrenado sin parar. Y lo encontré.

Había un puestico de Gelato e Café. Si vas mucho al pueblo de El Hatillo podrás recordar que la heladería está en toda la plaza. Es la esquina frente a Das Pastellhouse. Y lo que pedí todavía aparece en mis mejores sueños.

Un bubble waffle relleno de helado de maní y red velvet con sirope de chocolate. No sé si voy a poder explicar lo delicioso que estaba pero voy a tratar.

Lo primero que hay que aclarar (si no lo sabes) es que un bubble waffle es un waffle que en vez de ser cuadriculado, tiene puro circulitos. Son como nubecitas.

Lo segundo es que el waffle lo hacen al momento y cuando te lo entregan está calientico.

Lo tercero es que tienes que pedir muchas servilletas porque este pecado, en unos segundos, se vuelve un desastre.

Aquí lo tienes:

3

¿Ves lo que te digo de los circulitos? Es fascinante.

Cuando terminamos el postre, faltaba una media hora para el concierto, por lo que nos despedimos de Julio y nos fuimos caminando al BOD.

Al llegar nos encontramos con un mini desorden.

Voy a aprovechar estas pocas líneas para hacer una sugerencia pública tanto a la gente de Ticket Mundo, como a la del BOD.

Las entradas se compran por internet, al correo llega un pdf en donde se especifica claramente que hay que llevarlo impreso. Cuando entregas el pdf, no saben si tienes que llenar una planilla o no, hasta que deciden que mejor no y empieza la espera.

Una muchacha nerviosa no sabe qué hacer con tu pdf, un muchacho como amargado va a la taquilla y vuelve con facturas. Nadie sabe cuáles son tus entradas y, aunque las compraste en la comodidad de tu casa, imprimiste el pdf y llegaste temprano, nadie sabe. Hasta que por fin, te las dan.

Quizás lo que nosotros esperamos fueron quince minutos, pero yo sentí que fue una eternidad. Estoy segura de que hay formas de mejorar eso o de hacer como antes, que funcionaba perfecto, sobre todo porque el BOD es un lugar muy bonito para estar.

Por fin nos dieron sala.

Bajo la dirección de Gilberto Bermúdez, se montaron en el escenario excelentes músicos (varios de ellos del sistema de orquestas y rock sinfónico del núcleo de San Antonio De Los Altos) e invitaban a escena a vocalistas de bandas venezolanas como Manuel Mirabal (de Séptima Carta), Luis Irán (vocalista de Los Paranoias, que actualmente tiene un proyecto en solitario), Gabriel Figueira (de Gaélica), entre otros; y a grandes figuras de la música de nuestro país como Biela Da Costa y Guillermo Carrasco.

4

La puesta en escena fue muy bonita. Las canciones estaban acompañadas de viejos videos de Soda Stereo o de Cerati y en ocasiones mostraban escenas de películas como “2001 A Space Odyssey” o “9 ½ Weeks”.

Versionaron, casi al pelo, los temas más conocidos como “Persiana Americana”, “De Música Ligera”, “Lago En El Cielo”, “Deja Vu” y muchos otros. Y me sorprendieron con “Té Para Tres” y “Sudestada”, ambas interpretadas por la suave y bella voz de Guillermo Carrasco quien, con una dulce honestidad, confesó que no sabía mucho de Soda Stereo o de Cerati, pero que cuando lo llamaron quiso participar y ahora le gusta tanto como a cualquier fanático que tenga muchos años escuchando su música.

Esa es la descripción breve de lo que vimos.

Ahora, lo que yo sentí.

Yo sabía que ir a un tributo a Soda Stereo y Cerati iba a ser una experiencia fuerte para mí. No quiero sonar dramática, pero cuando alguien que quieres tanto, sin importar si lo conoces o no, se va de este mundo, queda una sensación extraña.

Gustavo Cerati nos dejó muy buena música, pero su desaparición no ha sido fácil para aquellos que lo venimos siguiendo desde que éramos niños y escuchábamos sus canciones en cassettes.

5

Mucho más difícil aún el haber estado en su último concierto y haber escuchado sus canciones en vivo hasta aquel día.

Para mí este tributo fue muy emotivo. Lloré, canté, aplaudí. A veces sentía que Gustavo estaba vivo y de cierta forma lo está.

Agradecí mucho que lo hubieran hecho. Me gustó haber compartido el sentimiento con todas las personas que fueron, porque la sala estaba full y, por lo que me contaron, las otras dos funciones también. Eso significa que mucha gente lo extraña, mucha gente lo quiere, mucha gente quiso recordarlo a través de nuestros músicos.

Los caraqueños tenemos una forma muy particular de ser. Aunque nos gusta reír, comer, bailar y celebrar sin ninguna razón, nos gusta mucho sentir. Y sentir a veces significa ir a un tributo en el que sabes que vas a pasar por una nostalgia muy profunda, pero igual vas porque no puedes ser de otra forma.

Eso me gusta de Caracas. Es una ciudad que da cobijo a esos sentimientos, aunque nos vistamos de colores y alegrías. Y cuando nos encontramos todos, nos reconocemos y sabemos que somos iguales.

A mí me gusta ser caraqueña… Eso se lo debo a Caracas.

NOTA MUY IMPORTANTE: Me acabo de enterar de que abrieron dos nuevas funciones el primero de septiembre. Mi recomendación es que vayas ya a la página de ticketmundo para que compres tus entradas, porque seguro vuelan como pasó aquel fin de semana. Y si vas, espero que lo disfrutes tanto como yo.

Esta entrada esta marcada en Caracas.
@paularussap