Amor al plato

Las polaridades que plagan las redes sociales limitan nuestra capacidad para sintonizarnos con lo que quiere y necesita nuestro cuerpo… esto hasta que decidamos dejar de intoxicarnos con lo que allí se publica y filtrar con asertividad, esas publicaciones que realmente suman a nuestro proyecto de vida.

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Febrero es por tradición un mes para enarbolar al amor… y generalmente el amor a otros… pero como te describí en mi post “Más amor, menos dieta”, hasta que no logramos amarNOS será complejo y cuesta arriba lograr que alguien más nos ame y valore por lo que somos en lugar de hacerlo por como nos vemos.

Y no estoy en contra de un look prolijo y de arreglarnos para vernos regias ante cualquier desafío que se nos presente a lo largo del día, pero con honestidad, la belleza interior y el orgullo por lo que somos, brilla más que cualquier brillo en tu vestimenta.

Cuando nos sentimos bien con nosotras mismas, se nota!

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Como los estándares de belleza han ido cambiando con el paso del tiempo, los patrones dietéticos han sufrido cambios agresivos pasando de lo sublime a lo ridículo en un par de años. Pasamos de la época en la que había que “dar de comer” para tener el cuerpo curvilíneo deseado y todo niño “redondito” era sinónimo de salud… hasta tiempos más austeros en los que ayunos prolongados y desórdenes alimentarios estaban (aún algunos permanecen remanentes) a la orden del día… con retos tan insanos que terminaron por cercenar la vida de muchos que hicieron hasta lo imposible por lograrlo.

Hoy no deja de ser diferente… así como vemos en las redes imágenes de “cuerpos perfectos” idealizados y tratados con técnicas mas o menos invasivas (de photoshop al bisturí) también encontramos un pequeño grupo de “rebeldes” que intentamos invitar a normalizar la salud por sobre todo estándar de belleza.

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Una tendencia que si bien es cierto no cuenta con tantos adeptos como quisiera, va penetrando poco a poco entre quienes agotados de sacrificios y sufrimientos, decidieron darse que cuenta que dejar de comer, pesar la comida, contar las calorías y basar su salud en una apariencia “de revista” esta muy alejado del bienestar.

Personas que como tú (especialmente si llegaste a leer hasta aquí) reconocen que te has desconectado tanto, que te resulta cada vez más difícil interpretar los mensajes de hambre y saciedad que son tan naturales como respirar.

Que reconocen que hay una larga lista de alimentos que ya no compras y que tus opciones para comer son cada vez más limitadas, lo que termina haciendo muy aburrido el momento de comer… y poco a poco se apaga la chispa y el entusiasmo de disfrutar de lo que pones en el plato.

Si estas en esa encrucijada, es el momento de hacer las pases con los alimentos y transformar tu relación con la comida, amar lo que refleja el espejo y disfrutar de cada experiencia al comer.

La salud y el bienestar no tiene talla, no tiene peso, ni tiene medidas… la ciencia basada en la evidencia lo confirma… hay muchas personas con el “peso ideal” que carecen de salud y muchas personas que por su genética están fuera de el “estándar” y disfrutan de una vida saludable y plena. Y aunque muchos profesionales siguen haciendo referencia a los indicadores del IMC, es imperativo individualizar cada abordaje y evitar las generalizaciones que tanto daño nos ha hecho.

Así que hoy, te invito a reconciliarte con lo que colocas en el plato, a elegir de manera más asertiva aquellos alimentos que te hacen sentir bien y distinguir entre el autocuidado y la obsesión por estar saludable.

Feliz día del Amor Propio!

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@cocinasegura